COMO CADA LUNES, NUESTRA ENTREGA DE HOY 4 DE MAYO 2026.
#REFLEXIONESDELUISROSARIO
» Más allá de percepciones, la realidad del partido »
En primer lugar, es importante dejar algo claro: en nuestro partido no existe tal división. Lo que hay, como en toda organización viva y democrática, son diferencias y disgustos propios de los procesos internos. Pretender presentar eso como una crisis estructural es, sencillamente, una exageración interesada.
El partido ya tomó una decisión, la cual fue pública, formal y de carácter irrevocable e inapelable. A partir de ahí, lo que corresponde es actuar con madurez política, no seguir alimentando narrativas que solo generan ruido innecesario.
Durante meses hemos visto y escuchado verdaderas cátedras de moral de parte de algunos compañeros. Y frente a eso, hago un reto claro: si alguien entiende que en el partido hay compañeros que no son serios, que lo diga con nombre y apellido. Porque insinuar sin señalar es irresponsable y contribuye a sembrar dudas donde no las hay.
En mi caso particular, no tengo ningún inconveniente en someter mi vida y comportamiento al escrutinio público, desde el 8 de octubre de 1980 dia en que nací hasta el día de hoy. No tengo un solo acto del cual avergonzarme, ni una sola razón para esconderme, cambiar de camino o abandonar mi comunidad.
Para mí, todos los compañeros del partido son serios. Incluyendo a aquellos que, de manera reiterada, se autodefinen como los más honestos o los más correctos, dejando entrever quizás sin darse cuenta que los demás no lo son. Ese tipo de discurso, lejos de fortalecer, divide.
Ahora bien, también hay que decirlo sin rodeos , hay compañeros que han caído en la soberbia, en creerse por encima de los demás, en vender una imagen de pureza que no resiste el más mínimo análisis de su propia trayectoria. Viven señalando, cuestionando y descalificando, pero sus actos son bien conocidos, y en muchos casos, lamentablemente fatales e imborrables. Nosotros, por respeto al partido, no los señalamos. Pero eso no significa que no lo sabemos , tampoco les da autoridad moral para pretender erigirse como jueces de los demás.
Como bien advierte la Palabra: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18).
Y también: “Nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse” (Lucas 12:2).
Por eso, más que lloriqueo o pataleo, lo que se necesita es carácter. Si verdaderamente son pueblistas y leonelistas, que se integren al trabajo, que se preparen y participen en los procesos internos. Mendigando consenso no se construye liderazgo ni se alcanzan objetivos políticos.
La política es, en esencia, conflicto. Al igual que la guerra, implica tensiones, diferencias y confrontaciones. Pero la diferencia entre los que construyen y los que destruyen está en la capacidad de administrar esos conflictos con madurez, respeto y sentido de cuerpo como compañeros.
En síntesis, dejemos de contribuir a dañar la imagen del partido y de nuestro líder Leonel Fernández con mensajes negativos que no construyen. El que quiera integrarse y trabajar, que lo haga. Y el que no, que asuma su posición con responsabilidad.
Lo que no podemos permitir es que el partido se detenga por “bembitas” o por posturas individuales marcadas por delirios de grandeza. Esta organización está por encima de intereses personales.
Aquí se impone la sensatez, la disciplina y el compromiso con un proyecto político que trasciende a todos nosotros.
#LR
Luis Rosario


