¿Qué pasaría si tratáramos la Biblia como nuestro celular?
¿Qué pasaría si la lleváramos siempre con nosotros,
si la abriéramos varias veces al día,
si volviéramos por ella cuando la olvidamos,
o si sintiéramos que nos hace falta cuando no la tenemos?
Así como leemos cada mensaje que nos llega,
¿qué pasaría si también leyéramos los mensajes de Dios
y los compartiéramos con la misma frecuencia?
Tal vez viviríamos con más paz, más fe y más dirección.
Y lo mejor de todo…
no hay que pagar conexión,
porque Jesucristo ya pagó el precio por nosotros.
Si este mensaje tocó tu corazón, compártelo…
no por obligación, sino por fe.
#LR
Luis Rosario


